viernes, 12 de diciembre de 2008

Mis tareas del Módulo 2.

Los saberes de mis estudiantes.
¿Qué cosas hacen nuestros estudiantes en Internet?

A) Para obtener la información requerida en ésta primera parte de la semana se le hicieron las 2 preguntas claves del diagnóstico a un grupo de 52 estudiantes: 1)¿Cuál es el uso que le dan al Internet como reservorio? Y 2) ¿Cuál es el uso que le dan al Internet como espacio social? Después de cuestionarlos y analizar los resultados se obtuvo la siguiente información:
1) Como reservorio: para obtener información requerida en las diversas asignaturas, adquirir videos de apoyo, obtener música de fondo, bajar fotografías, bajar videos de las asignaturas, ver películas, crear bancos de datos, consultar información de revistas, libros u otros artículos digitales, obtener fondos de imágenes para sus trabajos.
2) Como espacio social: para chatear (conversar), hacer video-llamadas, intercambiar información (trabajos, música, fotos, etc.) a través del correo electrónico, crear páginas Web, obtener información de su especialidad, comprar información de libros u otros artículos, adquirir (gratis o en venta) software didácticos, editar fotografías, obtener información de espectáculos, etc.

B) Para lograr que esos conocimientos favorezcan los procesos académicos en el aula se diseñaron de manera individual y conjunta las siguientes estrategias:
1. Que el docente se capacite en el conocimiento y uso adecuado de las nuevas herramientas tecnológicas.
2. Considerar en la planeación de las Secuencias Didácticas de las materias a impartir para el próximo semestre un mayor uso de los nuevos canales de comunicación, de las nuevas tecnologías, siendo utilizados éstos medios como entornos a través de los cuales se llevarán a cabo los procesos de enseñanza-aprendizaje.
3. Crear una comunidad virtual entre el docente y los estudiantes, motivándolos a que utilicen las redes informáticas donde se familiaricen en primer término con los vocablos utilizados en el nuevo ambiente digital, tomando como base la asignatura que se les impartirá en el próximo semestre.
4. Crear un banco de datos para concentrar los correos electrónicos de los estudiantes ó en su caso, apoyar a aquellos que no lo tengan.
5. Hacer uso de un sistema de pizarrón digital.
6. Hacer un mayor uso del Internet: como reservorio y como espacio social.

C) ¿Quiénes van a enseñar a quienes, qué les enseñarán y donde lo harán?
En ésta nueva “sociedad del conocimiento” donde es necesario e imprescindible como lo afirma Jordi Adell “Compartir el conocimiento” donde todos aprenden de todos.
No podemos transmitir conocimiento, solo información, que puede, o no, ser convertida en conocimiento por el receptor.
Los roles de profesores y alumnos deben adaptarse a los nuevos entornos.
Los estudiantes dejarán de ser receptores pasivos de los conocimientos generados por el profesor, deben adoptar un papel mucho más activo, donde ellos son los protagonistas en su formación en un ambiente vasto de información. La adquisición del conocimiento implica que los sujetos que aprenden interioricen la información y que la integren en forma adecuada en sus estructuras cognitivas. Los estudiantes se transformarán en hacker, como lo afirma Pekka Himanen: personas que se dedican a programar de manera apasionada y creen que es un deber compartir la información y elaborar software libre.
Los docentes serán facilitadores, consejeros y guías respecto a las fuentes apropiadas para conseguir la información; serán los encargados de crear los hábitos y destrezas en la búsqueda, selección y manejo de dicha información.
El aprendizaje ya no es una actividad propia del aula, sino que forma parte de todas las actividades sociales, juegos, eventos, entretenimientos, trabajo, vida en su hogar, etc. Los estudiantes aprenderán a través de las redes, asimismo crearán un entorno donde fluirá la información entre maestros y alumnos ó entre los mismos estudiantes, ó entre los docentes, dándose un aprendizaje colaborativo. En ésta nueva sociedad del conocimiento estamos en completa libertad para aprender, de donde nosotros queramos, en cualquier entorno y en cualquier tiempo.

Ema Aguilar Ibarra.



Mi aventura de ser docente.

Hola a todos.

No existe un modelo único para concebir el hecho docente, en una forma real; todos los estilos, modos, estrategias, herramientas, o cualquier otro elemento, del pensamiento o material existente son insuficientes, si el maestro responsable de enseñar a sus alumnos los conocimientos, y conducirlos a través del medio que le rodea, no es lo suficientemente maduro y consciente de la gran responsabilidad que amerita el hecho de enseñar a aprender, aprendiendo de una forma significativa dándole sentido al hecho de “aprender para la vida”.
Retomo algunos de los puntos que considero más importantes de las lecturas recomendadas en la actividad “El ser y hacer docente” y del escrito que envié en la anterior actividad.
Como se ha podido apreciar en los comentarios de la primera actividad en ésta segunda semana, muchos de los docentes que nos dedicamos a esta noble profesión, somos maestros por casualidad o por necesidad. Por lo cual es necesario que busquemos enfrentando todas las dificultades que se nos presenten reconociendo nuestros errores y no únicamente los de los alumnos.
Es verdad que como lo dice Esteve, debemos ser maestros humanitarios, descubrir el valor real que tiene el conocimiento del cual se van a apropiar los alumnos, obligándolos a pensar; buscar un canal de comunicación con los estudiantes a través de medios adecuados en un ambiente de cordialidad y de respeto. También es cierto que el desarrollar nuestro trabajo con gusto, como ya lo dije en mi anterior comentario, significa sentirnos seguros en clase, debemos dar por hecho que estamos mejoran al derribar las barreras de la ignorancia y la incompetencia.
Al propiciar un ambiente de trabajo agradable, al interior y fuera del aula, significa haber logrado encender la chispa del interés y la creatividad en los alumnos así como la búsqueda de otros elementos que amplíen el panorama de la búsqueda de saberes, cuya pretensión es apropiarse de ellos.
El enseñar y aprender es un descubrir y redescubrir, rescatar lo que se ha aprendido y reproduciendo este conocimiento en otros contextos.
Para poder y saber enseñar un contenido como lo afirma P. Freire, el educador debe tener la competencia necesaria para hacerlos. Para lo cual necesita capacitarse en base a un análisis crítico y reflexivo de la práctica que desarrolla el educador, debe tener la competencia necesaria para hacerlo, para lo cual necesita capacitarse, en base a un análisis crítico y reflexivo de la práctica que desarrolla.
Estudiar tanto para el educador, como para el educando implica leer, pero hacerlo seriamente, persiguiendo un significado de la lectura, buscando la comprensión de lo que se lee; reconociendo el objeto leído en la vida cotidiana.
Retomando los momentos difíciles en mi práctica docente, otro motivo de insatisfacción es, que los alumnos no estudian lo suficiente, por que no saben o no les gusta leer por lo que es necesario que el maestro los induzca, convenciéndolos por medio de diversas técnicas motivadoras y predicando con el ejemplo.
Saludos.
Ema Aguilar Ibarra.
Mi confrontación con la docencia.

Saludos a todos.

Desde pequeña me llamaba la atención ser maestra, ya que en mis juegos de niña me gustaba ser maestra y en la primaria le ayudaba a mis compañeras a hacer sus tareas.
Al realizar mis estudios de primaria y secundaria me dediqué exclusivamente a realizar mis trabajos, ya que era un tipo de persona introvertida.
Luego al iniciar el bachillerato técnico en el CECyT 179 (hoy CBTis No. 36) me inclinaba por el área químico – biológica, al elegir ser Técnico Laboratorista Químico. Posteriormente cuando estudié mi carrera profesional, estuve dudosa, ya que me gustaban mucho las ciencias naturales, pero también la especialidad de Literatura; mas sin embargo me decidí por el área de ciencias naturales ya que era menos costosa y mi familia no podía proporcionarme recursos económicos para una carrera cara. Cursé la carrera, obteniendo el título de Licenciado en Ciencias Químicas con especialidad en Química Orgánica.
Después de un año de haberme recibido, contraje matrimonio y aún no trabajaba. Un año más tarde tuve mi primer hijo; esperé a que creciera mi hijo un año más, e inicié la búsqueda de trabajo; primero, en diversas industrias, pero en éstos centros de trabajo me pedían que realizara turnos y por mi hijo que era un bebé no podía hacer el turno nocturno. Por lo anterior busqué trabajo de día como maestra; lo encontré en una preparatoria particular, donde fue mi primera experiencia como maestro. Quiero aclarar que para darme éste trabajo no me pidieron como requisito que fuera egresada de una Escuela Normal de maestros, sólo me pidieron el título de profesionista.
Mi primer día como maestro en ésta escuela fue toda una experiencia, me fue difícil, debido a que nunca había estado frente a un grupo y menos tan numeroso, de 50 alumnos; me puso un poco nerviosa y al estar frente al grupo me percaté que había adquirido una gran responsabilidad, lograr que 50 personas aprendieran Química, en una situación tan precaria, ya que para alcanzar ésta meta, era muy importante contar con recursos de diversa índole y ésta escuela no los tenía.
Posteriormente, trabajé en otras escuelas particulares, donde afortunadamente los directivos se preocupaban de preparar a los maestros a su cargo impartiéndonos cursos, personas capacitadas en Pedagogía, Psicología y perfeccionamiento en el conocimiento de la materia a impartir en ése momento; con lo anterior que las personas responsables de éstas escuelas se preocupaban (y lo siguen haciendo) de que desarrolláramos nuestro trabajo docente con calidad.
Después de 10 años de trabajar en escuelas particulares se me dio la oportunidad de cubrir un interinato de 40 horas en el CBTis No. 36 impartiendo 3 materias distintas, pero relacionadas entre sí: Física I, Física III y Química I. Al año siguiente se me otorgaron 8 horas en propiedad, a los 4 años me incrementaron a 20 horas y así permanecí con ése tiempo durante 8 años más. En ésta institución educativa donde laboro, se nos prepara continuamente con cursos y diplomados que apoyan el trabajo diario que llevamos a cabo con nuestros alumnos. Pero en forma individual, continué mi preparación, cursando la maestría de Planeación y Administración Educativa y, a los pocos años, desarrollé una segunda Maestría en Ciencia en la Enseñanza de las Ciencias (especialidad en Biología). Los cursos recibidos, mis estudios de preparación, la participación activa en proyectos de investigación, y el trabajo desempeñado fueron fundamentales en la designación de las 40 horas en el mes de Febrero del año actual.
Mi máxima preocupación en ésta labor educativa es y ha sido siempre, prepararme permanentemente, para que los alumnos a mi cargo aprendan a aprender, se apropien del conocimiento significativamente, con todo lo que éste proceso involucra; estoy consciente de que los estudiante en éste nivel, aún están en proceso de formación y tenemos que considerar una serie de factores como son: sus preconcepciones, habilidades destrezas, formas de pensamiento y de conducta, la manera como ellos aprenden, indagar en su concepción de valores, ya que en ocasiones carecen de ellos, y en otros casos éstos están distorsionados, siendo necesario retomarlos y/o modificarlos. Siempre he sido de la opinión que el ser maestro, no es meramente reproducir conocimientos, sino que requiere de una convicción que nace del interior o por diversas circunstancias que la provocan, pero convencidos de nuestra función en la vida, como seres reflexivos, críticos, empáticos, pacientes y responsables del papel que desempeñamos como maestros guía con un espíritu motivador y tenaz, ante los retos que se nos presentan. También implica, una organización del hecho educativo, conjuntando todos los elementos necesarios para la realización de los objetivos propuestos. Debemos tener la suficiente madurez (como maestros) para no caer en la “clase aburrida”, ser reproductores de clases dinámicas, donde se propicie el trabajo colaborativo, para que los estudiantes tengan el “gusto de aprender”. Nunca una clase va a ser ni debe ser, igual que la anterior, es una continua renovación de elementos, cada día nuevo de clase es un reto.
Para mí, todo lo anterior y muchas cosas más, es ser maestro.
Ser docente en el nivel medio superior ha sido fundamental y significativo para el desarrollo de mi estilo de vida y el de mi familia, ya que aunado a los beneficios económicos que ésta noble tarea me ha brindado, mi superación personal y la de mi familia se ha incrementado grandemente.
El hecho de dedicarme a la docencia, me ha colmado de satisfacciones, pero también de momentos difíciles.
Siento que he logrado en gran medida mejorar mi práctica docente, viéndose lo anterior reflejado, en la disminución del índice de reprobación en las materias que imparto a mis alumnos; cuando al final de las actividades al desarrollar una clase, corroboro, que se lograron los objetivos y metas propuestas; también es muy gratificante que alumnos egresados, al desenvolverse en cualquier contexto, me reconozcan y me saluden, con respeto y gusto, que platiquen de sus experiencias actuales y expectativas futuras, ya sea en el ámbito familiar o laboral, que comenten que los conocimientos que en algún momento compartimos y se apropiaron de ellos, les han sido y continúan siéndoles, de mucha utilidad, en su desempeño en el trabajo que desempeñan y trayéndoles consigo, múltiples beneficios.
Pero así como he tenido muchos momentos de satisfacción, también los ha habido no tan satisfactorios.
Uno de los momentos difíciles que me han ocurrido en ésta tarea, es darme cuenta de que el, o los alumnos a mi cargo no son capaces de entender, comprender, recuperar y reproducir en cualquier contexto, los conocimientos que pretendemos sean suyos.
Por otra parte es muy frustrante en ocasiones, trabajar “con el tiempo medido” y con programas educativos muy extensos, donde algunas veces es muy difícil terminarlos, y si se logra los últimos temas se abordan muy superficialmente.
Otro momento crítico es cuando al interior de la Academia, de la que formamos parte se encuentra compañeros que aún no “les ha caído el veinte” (no quieren trabajar), de que la etapa de planeación de las secuencias didácticas es fundamental, para el buen desarrollo de nuestro trabajo. Con la introducción de la Nueva Reforma Educativa se han tenido muchas dificultades con éste tipo de maestros, están renuentes al cambio, ya que lo anterior implica una modificación en nuestras estructuras cognitivas como facilitadores y requiere desarrollar mucho trabajo, el cual no quieren hacer.
Es muy frecuente que algunas veces, se nos pide a las academias locales que participemos en la reestructuración de los planes y programas de estudio, teniendo al interior una participación activa, pero cuando de nueva cuenta, en el siguiente ciclo se reciben tales programas se aprecia que siguen siendo los mismos o no se tomaron en cuenta las observaciones ó cambios que se hicieron a nivel local.

“Compartir es crecer”.

Ema Aguilar Ibarra.